Las tejedoras tienen una historia que contarnos a través de sus tejidos: ellas elaboran su vestimenta como una expresión altamente significante de su cultura, que llevan a los mercados locales para que estos tejidos sean adquiridos por otras mujeres de la comunidad. Es una práctica desarrollada por ellas mismas de generación en generación, y que como toda cultura, se reinventa, cambia, es dinámica y marca tendencias. Por eso sus diseños, los colores y las aplicaciones que escogen para cada pieza textil forma parte de la oferta cultural de sus territorios, siendo el principal medio para la transmisión de conocimientos y de la cultura colectiva indígena de Guatemala.

¿El resultado? Una combinación de hilos de todos los colores, materiales y técnicas con patrones geométricos que, con mucha creatividad, dibujan su entorno. Cada tejedora invierte para esto su tiempo y esfuerzo para poder dar paso a esa pieza única que para muchas mujeres indígenas representará muchos significados de carácter cultural, social, político, económico y religioso en su comunidad: la vestimenta para las fiestas importantes, que requiere de prendas especiales, denota respeto a su cultura y a su comunidad. Hay una pieza para la cabeza “el tocado”, que tiene que tener ciertos colores para ciertas actividades; el Güipil que hace referencia al lugar de origen, el corte, al que hay que pensarle el largo ya que denota si la mujer es soltera o casada. También hay una pieza para cargar al bebé, hay una para adornar su cabeza….

Niña Tejedora

Estos tejidos pueden llegar a costar miles de quetzales, pues cada una de estas tejedoras invierten meses de trabajo para conservar esta práctica tradicional. A pesar de que estos tejidos tienen un gran valor para la cultura guatemalteca, muchas tejedoras se quedan de último en el eslabón económico de los textiles guatemaltecos. El uso de tecnología ha generado técnicas industriales que permiten reproducir estas creaciones a bajo costo, apropiándose de la creación y creatividad de las tejedoras sin darle el crédito adecuado ni las regalías correspondientes.

Es por esto que ellas se han organizado y conformado el Movimiento Nacional de Tejedoras para empujar las iniciativas de ley para proteger la propiedad intelectual colectiva manifestada en los textiles, tejidos y trajes indígenas, tales como la número 5247 y otra que está en proceso de construcción, que busca reconocer, respetar y promover el derecho colectivo que tienen las tejedoras frente a la apropiación y la comercialización de sus tejidos y cultura.

Es importante recordar que los pueblos indígenas tienen derecho a mantener, controlar, proteger y desarrollar su patrimonio cultural, sus conocimientos tradicionales y sus expresiones culturales tradicionales. También tienen derecho a controlar y proteger su propiedad intelectual de dicho patrimonio cultural. (Declaración de la ONU sobre pueblos indígenas, artículo 31).